Calculadora: ¿cuánto te cuesta el fiado?

Fiar no es un favor: es prestarle tu capital al cliente sin cobrar intereses. Escribe cuánto te deben y tu margen, y verás a cuántas ventas equivale ese dinero.

Fiar es prestarle tu capital al cliente sin cobrar intereses. Con márgenes chicos, el dinero en la calle vale muchas más ventas de lo que parece.

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Escribe cuánto te deben y cuál es tu margen.

La equivalencia que cambia la conversación

Con márgenes chicos, el dinero fiado vale muchísimas más ventas de lo que parece. Si tu margen es 12% y tienes $8,000 en la calle, ese dinero equivale a la ganancia de $66,667 de venta. Un solo cliente que no paga borra semanas de trabajo.

Y hay un segundo costo que nadie cuenta: mientras ese dinero está prestado, no está comprando mercancía que rote. Si tu inventario da seis vueltas al año, esos $8,000 parados dejaron de producir la ganancia de seis ciclos completos.

Las tres reglas que sí funcionan

En una tienda de barrio el fiado sostiene la clientela, así que la respuesta rara vez es dejar de fiar. La respuesta es acotarlo, y con tres reglas dichas en voz alta basta:

  • Tope por persona: un monto máximo que no se pasa, que puede subir con la antigüedad del cliente.
  • Plazo con fecha: "el día de raya" o "el viernes", nunca "cuando puedas".
  • Registro visible: fecha, nombre y monto, anotado delante del cliente. Ver la cuenta crecer es la mejor cobranza que existe.

Y una regla más para ti: revisa la lista un día fijo a la semana y escribe a quien pasó el plazo. Cobrar temprano y seguido es amable; cobrar tarde y de golpe es un conflicto.

La señal de alarma

El indicador que conviene mirar es la relación entre lo que te deben y el efectivo que tienes disponible. Si lo fiado supera tu efectivo, tu negocio está financiando a otros con dinero que necesitas para operar.

En ese punto el problema deja de ser de cobranza y pasa a ser de flujo: aunque las ventas se vean bien, no vas a tener con qué reponer inventario ni pagar la renta. La calculadora te marca ese semáforo si le das tu efectivo disponible.

La salida no es dejar de fiar de golpe —eso te cuesta la clientela— sino congelar altas nuevas mientras cobras lo viejo, y convertir parte del fiado en transferencia o apartado. Muchas veces el "me lo fías" es en realidad "no traigo efectivo".

Preguntas frecuentes

¿Debería dejar de fiar?

En una tienda de barrio casi nunca conviene: el fiado es parte de la relación con la clientela. Lo que hay que hacer es ponerle tope, plazo y registro, y revisarlo cada semana.

¿Cuánto fiado es demasiado?

Si el total supera tu efectivo disponible, o si equivale a más de un mes de tu utilidad, ya es demasiado. Ese es el momento de frenar altas nuevas.

¿Puedo cobrar intereses?

Cobrar intereses a consumidores implica reglas específicas y no es lo habitual en una tienda de barrio. Lo práctico es no cobrarlos y en cambio limitar monto y plazo.

¿Cómo cobro sin pelearme con un vecino?

Con reglas parejas para todos y cobrando temprano. Un recordatorio a los siete días es un trámite; a los noventa es una discusión.

¿Y si alguien definitivamente no paga?

Haz la cuenta fría del monto contra tu tiempo. En montos chicos, cierra el crédito y sigue adelante. Y ajusta tu política: cada cuenta perdida debería cambiar la regla, no solo el ánimo.

Escrito y revisado por el Equipo editorial de EmprendeIA

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